Hoy, divagando entre tiempos innombrables, he recordado una expresión que usamos de aquel lado del Atlántico: la de estar vuelta una etcétera.
Los síntomas de este “mal” no están muy claros porque son
subjetivos, pero yo perfectamente podría encajar en la lista a la imaginación desbordada, a la crisis de impotencia, a la desaparición repentina de toda fuerza de voluntad, al insomnio selectivo y a la necesidad imperiosa de un buen chocolate.
Vamos, que creo que es la mejor forma de definirme.
Estoy vuelta una etcétera!
PD: Dejo abierto el debate para que cada cual haga su propia lista de síntomas...